miércoles, 26 de septiembre de 2012

La Contratransferencia en la película “Un método Peligroso”

Universidad de la Marina Mercante
Facultad de Humanidades
Carrera: Licenciatura en Psicología
Asignatura: Psicología Clínica de Adultos
Docentes: Dra. Beatriz M. Rodríguez
                 Lic. Gustavo Gaccetta
Trabajo práctico: Análisis de la contratransferencia a partir de la película
      Un método peligroso
Alumna: Marisol Basignana
Turno: Noche
Año: 2012


A modo de introducción
La película está basada en una obra de teatro escrita por Christopher Hampton, quien a su vez se basó en el libro “Un método peligroso” del psicólogo e historiador norteamericano John Kerr.
La fuente original de este libro, de la obra de teatro y de la película, surgió porque en el año 1977 a partir del descubrimiento en el sótano de un edificio en la ciudad de Ginebra, Suiza, se encontraron unos documentos que pertenecían a Sabina Spielrein. Ella había residido durante un tiempo en esta ciudad, en donde fue docente de psicoanálisis y tuvo consulta privada como psicoanalista. Después viajó a Rusia, y no se conoce la razón por la que no se llevó esos documentos consigo. El primero que divulgó estos materiales fue el analista junguiano italiano Aldo Carotenuto, quien los transcribió en su libro “Una secreta simetría”.
La película aborda la historia de la ruptura entre Freud y Jung, un hecho complejo, dramático y de múltiples dimensiones, en la que intervinieron factores tanto personales como teóricos. Pero el foco de atención de este trabajo práctico estará basado en la relación contratransferencial que surge en Jung con respecto a su analizada Spielrein.

Palabras claves
Transferencia: “Designa, en psicoanálisis, el proceso en virtud del cual los deseos inconscientes se actualizan sobre ciertos objetos, dentro de un determinado tipo de relación establecida con ellos y, de un modo especial, dentro de la relación analítica. Se trata de una repetición de prototipos infantiles, vivida con un marcado sentimiento de actualidad” (Laplanche y Pontalis; pág. 439).
Contratransferencia: “Conjunto de las reacciones inconscientes del analista frente a la persona del analizado y, especialmente, frente a la transferencia de este” (Laplanche y Pontalis; pág. 84).
Y podríamos agregar como referencia para este trabajo la definición de Rafael Paz (2008, pág. 243) quien afirma que las contratransferencias “son afectaciones sobredeterminadas que devienen en instrumentos posibles de operación clínica” y que se trata de “efectos, que nos conmueven con un grado muy variable de ‘insight’ respecto de sus fuentes”.

Relación transferencial en la película
Jung trabaja terapéuticamente con Sabina, aplicando por primera vez lo que se conocía del método psicoanalítico de Freud.
En la historia nos encontramos con una fuerte transferencia, por parte de su paciente Sabina, hacia él. Se puede suponer que ella deposita en su analista el modo que subjetivamente se relacionaba con su padre.
“El paciente interpreta entonces erróneamente el presente en términos del pasado… en vez de recordar el pasado tiende a vivirlo nuevamente… buscando una satisfacción que en la infancia le fuera negada.” (Rodríguez, 2010, págs. 15 y 16).
Jung, en una reacción contratransferencial parece verse arrastrado por sus propias emociones, generadas por lo que la paciente espera de él, que reproduzca, en cierto sentido, el papel de su padre.

Se podría suponer que en los inicios de la aplicación de estos métodos terapéuticos, el desconocimiento sobre el adecuado manejo de los fenómenos transferenciales y contratransferenciales llevó a situaciones como la enfrentada por Jung con Sabina, lo cual fue experimentado también por varios analistas de su tiempo. Incluso, como lo plantea Otto Gross en la película, que consideraba tales relaciones como adecuadas para liberar la represión en los pacientes.
Ernst Falzeder, un historiador psicoanalítico, ha mostrado los diversos enlaces sexuales entre los primeros psicoanalistas y sus pacientes. Es una lista considerablemente larga.
Desde formas involuntarias, como las reacciones de Breuer o las expresiones de Ferenzi para con su paciente Anna von Lieben (Cecile M.) –inteligente, sensible, prima donna–, hasta extremos de involucración abierta, como la de Jung con Sabina Spielrein o la del propio Ferenczi con Gizella y Elma Palos. Una vez más Jung con Antonia Wolff, Groddeck con Emmy von Voigt, Wilheim Stekel con distintas pacientes, Victor Tausk, Wilheim Reich, Otto Rank…
El amor de transferencia era todavía mal comprendido por los analistas, generando en ellos reacciones de huída o atracción, ambas incompatibles con la cura de los pacientes.

Los posteriores avances en las elaboraciones teóricas sobre la transferencia, junto con serios problemas surgidos de este tipo de relaciones entre analistas y pacientes, llevaron a la creación de comités de ética en la Sociedad de Psicoanálisis y en la de Psicología Analítica, para prevenir estas situaciones.

La situación psicoterapéutica
La situación psicoterapéutica reúne especiales condiciones de asimetría y poder a favor de aquel que ocupa el lugar de alojar la demanda del paciente, justamente por ocupar ese lugar.
El empleo de ese poder para dirigir un tratamiento hacia su meta –con independencia de las maneras en que las diferentes psicoterapias entiendan cual es la meta– es incompatible con el aprovechamiento del poder para establecer pactos narcisistas con quien demanda tratamiento, o con gozar del paciente.
En su libro “Desde la clínica” Beatriz Rodríguez plantea las peculiaridades de la situación analítica,  el lugar al que reacciona el analizante posee un carácter relativamente constante, uniforme y que lo que dice y hace no deberán movilizar al analista.

Freud en “La dinámica de la transferencia” plantea que la intensificación del amor de transferencia como manifestación de la resistencia del analizante es un fenómeno esperable, de ocurrencia típica conforme el análisis se aproxima al núcleo patógeno generador de síntomas. Y afirma que cuando irrumpe sobreviene un total cambio de vía de la escena.
En “Puntualizaciones sobre el amor de transferencia”, va a emplear a lo largo de su texto varias metáforas extraídas de la literatura y del folklore para explicar las razones por las que el involucrarse de modo sexual con pacientes es un triunfo de la neurosis del analizante, un fracaso de la dirección de la cura y una caída del lugar del analista. Y para finalizar este texto Freud distingue el terreno de la moral del campo de la ética, anticipando un único principio rector para las cuestiones de manejo transferencial y de secreto profesional. Pero serían necesarias todavía cuatro décadas de latencia para que el texto pudiera emerger en su justo alcance y ser discutido por la comunidad analítica.

La contratransferencia en Jung
Muchos han criticado duramente a Jung por su supuesta inmoralidad, falta de principios, etc. Pero si solo nos quedamos en esto, omitimos una parte importante de la realidad. Jung parece verse “atrapado” en una dinámica completamente irracional, probablemente por haber considerado su método estrictamente dentro del plano racional.
Entonces surge la pregunta: ¿se puede controlar las dinámicas transferenciales?  Dinámicas que no solamente van de enamoramiento, sino que pueden tener que ver con sentimientos negativos irracionales por ambas partes, malentendidos en la relación, etc.
Jung al comportarse como lo hizo (imaginariamente o no) el padre de Sabina, está repitiendo lo que supuestamente sucedió en la infancia de ésta, está satisfaciendo los deseos resistenciales inherentes al análisis que existen en su analizada y deja de existir el trabajo analítico.
La contratransferencia de Jung reacciona a la transferencia erótica de su analizada, en otras palabras, los conflictos infantiles no resueltos de Jung se vieron actualizados por los de Sabina.

Este episodio no es el único que se ha dado en la historia de la psicoterapia y por ello, es bueno que lo aprovechemos, para saber lo que no se debe hacer, a la vez que aprendamos a no juzgar las limitaciones ajenas.
Entonces podríamos replantearnos la pregunta a ¿Cómo evitar que se actualicen nuestras vivencias infantiles no resueltas “delante” del trabajo analítico del paciente? ¿Esto significa la no implicancia en la escucha?
Al escuchar la historia que trae un paciente, sería incomprensible pensar que la atención flotante, la abstinencia y todos los consejos al analista (Freud 1912) van acompañados del desafecto emocional. Exigirle a alguien que no se involucre, que no participe, que no mezcle su propia historia con la historia que va a escuchar equivaldría a decirle que mire un paisaje sin usar sus propios ojos o que escuche una melodía tapándose los oídos.
Del mismo modo que la asociación libre es una regla que sirve sólo para dejar de lado las resistencias más superficiales, la exigencia de neutralidad, en el sentido de ser un mero espejo que refleja, es una recomendación que el analista apenas puede cumplir en los estratos sobre los que el yo es capaz de ejercer su dominio. El esfuerzo de la voluntad no logra dominar las fuerzas irresistibles de lo reprimido.
Entonces como se evita? Rodríguez en su libro “Desde la clínica” va a insistir con lo que plantea Freud respecto a que “la experiencia va a devenir del propio análisis”. Es decir, la necesidad que el futuro terapeuta este él mismo analizado tan completamente como sea posible. Al analista le conviene conocer sus complejos y resistencias a priori inconscientes, para así desarrollar mejor su capacidad analítica, cuanto más él conozca y reconozca de sí mismo, mayores posibilidades tendrá de no interferir en la cura de su paciente.
Freud en su libro “Las perspectivas futuras de la terapia psicoanalítica” (1910) introdujo el tema de la contratransferencia con la siguiente afirmación:
“Nos hemos visto llevados a prestar atención a la ‘contratransferencia’ que se instala en el médico por el influjo que el paciente ejerce sobre su sentir inconsciente, y no estamos lejos de exigirle que la discierna dentro de sí y la domine.”
Y agrega:
“Hemos notado que cada psicoanalista sólo llega hasta donde se lo permiten sus propios complejos y resistencia interiores, y por eso exigimos que inicie su actividad con un autoanálisis y lo profundice de manera ininterrumpida a medida que hace sus experiencias en los enfermos” (Freud, 1910, pág. 37).

Aunque estas afirmaciones pueden verse como un obstáculo perturbador que lo único que se puede hacer es tratar de evitarla o colocarla en paréntesis hasta llevarla a análisis y a supervisión. También nos podríamos permitir pensar que la respuesta contratransferencial del analista es un indicador en el camino de la comprensión de los procesos inconscientes del paciente.
Como proponen Laplanche y Pontalis en el segundo punto inciso b) de la definición de contratransferencia.
“utilizar, aunque controlándolas, las manifestaciones de contratransferencia en el trabajo analítico, siguiendo la indicación de Freud, según la cual:
<… cada uno posee en su propio inconsciente un instrumento con el cual puede interpretar las expresiones del inconscientes en los demás>” (Laplanche y Pontalis, págs. 84 y 85).

Si una efectiva atención flotante se denomina comunicación de inconsciente a inconsciente (Freud, 1912), la contratransferencia ¿se podría utilizar como un recurso para la interpretación?
Interpretación, siempre y cuando el analista sepa su lugar en la transferencia y posea un conocimiento de sí mismo muy importante, donde pueda pensar su contratransferencia, para luego desde ahí ubicar la demanda de su paciente e interpretar.
Planteamos que la interpretación utilizando la contratransferencia implicaría el autoconocimiento del analista, algo que solamente estará dado si puede percatarse sobre algún dicho del paciente que actualice sus deseos inconscientes, porque si actúa la contratransferencia (pone en acto esos deseos inconscientes), se verá obturando el análisis y por lo tanto, es imposible una interpretación desde ese lugar.

Entonces el planteamiento de la posición frente a la clínica con respecto a la atención parejamente flotante que implica el principio de abstinencia y el principio de neutralidad, que hablaría de un esfuerzo de objetividad, no significa la indicación de la no implicancia. Sino tener la sabiduría de esperar a que sea posible una especie de visión general antes de jugarse por una interpretación, teniendo en cuenta la contratransferencia que pudiera sobrevenir, lo cual habla de una gran capacidad de autoobservación. Debiendo ser mediado, eventualmente, por supervisión.
Es decir que si las vivencias contratransferenciales son indicio de un conflicto lo no suficientemente entendido y elaborado que pueda transformarse en un obstáculo insalvable, se deberá aceptar que la derivación del paciente es lo aconsejable. Y con esto entendemos la insistencia de la Dra. Rodríguez en la recomendación del propio análisis que planteara Freud oportunamente.

Conclusiones
Un analizante puede tolerar que su analista no entienda lo que dice, pero no que deserte de su posición. Se pueden retomar dichos, recuerdos o sueños, pero no se puede retornar de la caída del lugar del analista, cuando éste no estuvo a la altura de sostener los embates de la transferencia.
La dirección de la cura es sólo un medio para que el analizante recupere la capacidad de amar y trabajar (que viene siendo estorbada por la neurosis) y no el ámbito en el que se malverse dicha capacidad con aquel que debía ayudar a recuperarla.
El analista que se aprovecha de la cura para alcanzar metas que son sólo las suyas y nada hacen a la cura, es un gozador que perjudica al analizante.
No es en la escena del análisis sino en la vida donde se prueba si se ha logrado recuperar la capacidad de amar y trabajar.
Esta película nos ha de hacer reflexionar sobre las limitaciones de los terapeutas, puesto que como todo ser humano tiene problemas, restricciones y conflictos por resolver. Saber esto no debe ser suficiente, sino que debería obligarnos a hacer algo con ello.

Bibliografía
·         ALONSO, Juan Carlos  “Cinco comentarios sobre la película 'un método peligroso' " en Asociación para el Desarrollo de la Psicología Analítica en Colombia (ADEPAC) http://www.adepac.org/P06-168.htm
·         BENYAKAR, Moty y FARIÑA, Juan “(Hacer) el amor de transferencia. La involucración sexual entre terapeutas y pacientes, un siglo después. Buenos Aires 2009 http://www.eticaycine.org/Un-metodo-peligroso
·         BLUMENFIELD, Michael “Entrevista  con Tom Kirsch” en Asociación para el Desarrollo de la Psicología Analítica en Colombia (ADEPAC) http://www.adepac.org/P06-165.htm
·         FREUD, Sigmund (1915). “Puntualizaciones sobre el amor de transferencia”; en Obras Completas, Vol. XII; Buenos Aires; Amorrortu Editores
·         FREUD, Sigmund (1912). “Sobre la dinámica de la transferencia” en Obras Completas, Vol. XII, Buenos Aires, Amorrourtu Editores.
·         FREUD, Sigmund (1910). “Las perspectivas futuras de la terapia psicoanalítica”. Versión digital, 2005.
·         FREUD, Sigmund (1912). “Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico” en Obras Completas, Vol. XII, Buenos Aires, Amorrourtu Editores.
·         LAPLANCHE-PONTALIS. Diccionario de Psicoanálisis. Buenos Aires. Paidós. 9ª impresión, 2007.
·         MEDINA, Maribel “Reflexiones sobre la película un método peligroso” 2011 España http://maribelium.blogspot.com.ar/2011/12/reflexiones-en-torno-la-pelicula-un.html
·         RODRÍGUEZ, Beatriz M., “Notas sobre transferencia” en: Desde la Clínica, Buenos                  Aires, UdeMM, 2010.
·         PAZ, Rafael, “Cuestiones disputadas” en: La Teoría y la Clínica Psicoanalítica. Buenos Aires, Ediciones Biebel con SAP, 2008.