martes, 30 de agosto de 2011

Accidente nuclear en Japón (Fukushima). Trabajadores, nuevas formas de padecimiento psíquico.


Universidad de la Marina Mercante
Facultad de Humanidades
Carrera: Licenciatura en Psicología
Asignatura: Cultura y Subjetividad
Trabajo Práctico: Accidente nuclear en Japón (Fukushima).
                        Trabajadores, nuevas formas de padecimiento psíquico.
Docente Titular: Mag. Romelia Sotelo
Alumnos: Marta Vassallo
Mario Rodríguez
Fernando Ferreyra
Héctor Raúl Francés

Turno: Mañana         
Fecha de entrega: 29/06/2011

 

INTRODUCCIÓN
El trabajo, sustento de la mayoría, a veces conlleva deseo, predisposición y reconocimiento, una carga afectiva de quien lo realiza. Otras veces un trabajo expone al operario a situaciones que hasta comprometen su propia vida, en tales circunstancias se reniega del riesgo para poder convivir con él.
Tal es el caso sobre el cual expondremos. ¿Cómo puede responder un trabajador de una usina atómica? ¨cumpliendo¨, en una situación extrema, los procedimientos para los cuales fue preparado.
El contexto elegido es el desastre que vivió Japón cuando se produjo el accidente nuclear el 16-03-11, situación a la que se llega a través de una secuencia de accidentes previos; el acomodamiento de las placas tectónicas del cordón sísmico que afecta a Japón, el terremoto de magnitud 9, y el posterior tsunami que alcanzó 13 metros de altura, esta ola comprometió la seguridad de la planta atómica de Fukushima.
Cuando el agua invadió los sectores de la planta y se contaminaron las zonas de agua utilizada para refrigeración de los núcleos atómicos, se dispararon procesos de seguridad que inhabilitaron las bombas actuantes sobre la refrigeración, y comenzaron a desencadenarse explosiones, fugas de radiación, exposición de operarios y la posibilidad de un desastre atómico de magnitudes impensadas. Tales hechos nos recuerdan a Chernóbil, aunque allí el desastre fue desatado por el hombre.
Hay situaciones que entenderemos mejor si no nos basamos en preconceptos e intentamos comprender una cultura como la japonesa en la que los valores colectivos están por encima de los valores personales; ejemplo de ello son las inmolaciones que hacían los pilotos en la segunda guerra mundial, el suicidio de jóvenes por el deshonor que conlleva no aprobar un examen, o la aceptación y cumplimiento de los procedimientos a seguir en esta situación, casi automática, con total control de sus instintos, la absoluta confianza de que alguien ha previsto esto y para ello se han desarrollado y perfeccionado los procedimientos que deben llevarse a cabo.

DESARROLLO
1. Breve análisis histórico, económico y cultural de Japón.
A comienzos del siglo XVII, el shogunato comenzó a sospechar de las misiones cristianas, considerándolas precursoras de una conquista militar por fuerzas europeas y, como medida de protección, ordenó el cierre de Japón a toda relación con el mundo exterior a excepción de contactos restringidos con mercaderes chinos, el aislamiento del Imperio de todo contacto exterior se mantuvo 251 años, hasta que en 1853, fueron abiertos dos puertos al comercio con Occidente bajo el Tratado de Kanagawa, el nuevo emperador Meiji puso fin al feudalismo, acabó con el poder de los Shogunes y trasladó la Capital a Tokio, anunciando el restablecimiento de la monarquía absoluta en 1869.
Esto marcó la entrada de Japón a la vida moderna, y planteó una situación posible en el ámbito de la realidad a partir de ese momento, por una parte encontramos una cultura milenaria llena de fuertes tradiciones de alto contenido moral que hacen al crecimiento del individuo y por otra la adopción de los principios del capitalismo de mercado. Japón fue modernizado y convertido en una gran potencia, como lo demostró su victoria en Rusia en 1904-1905 y su ataque a los Estados Unidos durante la Segunda Guerra mundial. Tras sufrir el efecto de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, se rindió en 1945, en lo político la nueva estructura del país se articuló en torno a una Constitución que entró en vigencia en 1947, el Emperador pasó a ser símbolo del Estado y su poder procedente de la voluntad de la Nación.
Tardíamente incorporado al mundo económico internacional, tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, Japón entró en un período de crecimiento económico constante que le permitió, durante cuatro décadas consecutivas, escalar puestos a nivel internacional hasta consolidarse como la segunda potencia del planeta en términos de PBI, sólo por detrás de Estados Unidos, gracias a una extraordinaria capacidad de inversión y a unas relaciones laborales que constituyen un auténtico feudalismo industrial, si bien este crecimiento se volvió más moderado con la llegada del siglo XXI, Japón sigue representando hoy en día una anomalía socio-económica en la región asiática, en la que mantiene un claro liderazgo a nivel económico (renta per cápita), social y cultural.
Tiene una gran capacidad industrial y es el hogar de algunos de los mayores, mejores y más avanzados tecnológicamente productores de automotores, equipos electrónicos, máquinas, herramientas, acero y metales no-ferrosos, barcos, productos químicos, textiles y alimentos procesados.
Ha elevado la libertad económica, la cooperación entre gobierno e industria, el énfasis en la ciencia y la tecnología, y una fuerte ética de trabajo han contribuido al crecimiento económico.
Si bien probablemente la mayoría de las personas en Occidente han experimentado la modernidad como una amenaza radical a su historia y a sus tradiciones, paradójicamente esto no sucedió en Japón. La cultura japonesa ha evolucionado de manera considerable en los últimos años, desde el país original de la cultura Jōmon a su cultura contemporánea, que combina las influencias de Asia, Europa y Estados Unidos.
Fuertemente influenciada por sus tradiciones (ceremonia del té-significa hospitalidad, un encuentro humano-, Budō, la arquitectura, los jardines, las espadas), que incluyen la artesanía (ikebana -disciplina basada en una forma de vivir en comunicación con la naturaleza– un do o filosofía, origami, ukiyo-e, muñecos, lacas, alfarería), actuaciones (bunraku, Kabuki, Noh, rakugo), y la gastronomía, presenta códigos y conductas que uno puede elegir como puntos de orientación estables, y por los cuales es posible guiarse, códigos y conductas que escasean cada vez más en la actualidad de la vida de occidente, asimismo, los japoneses incorporan también, los rasgos de muchas religiones en sus vidas diarias en un proceso conocido como sincretismo.
No encuentra en este momento de la narración, mejor aplicación la metáfora regente en la etapa actual de la era moderna, atribuida a Marx de que “Todo lo solido se desvanece en el aire”, la devastación producida y la ruina sufrida por Japón, tras el efecto de dos bombas nucleares detonadas en Hiroshima y Nagasaki, ni siquiera la inmensidad terrorífica de la destrucción de las fusiones producidas, fueron imaginadas en su magnitud por el Mefisto del Fausto de Goethe, más parecidas en su grotesca imagen al infierno del Dante, así Japón se convirtió en la primer víctima del proceso del desarrollo humano en la modernidad, pagando un alto precio por el constante e incesante deseo inherente al ser humano de abrazar las posibilidades ilimitadas de la vida y la experiencia moderna, que anulan todos los valores.
2. Ubicación geográfica y geológica de Japón.
El archipiélago japonés constituye un vasto arco de islas que se extiende de N a S a lo largo de las costas de Asia Oriental, en esta línea curva se encuentran las cuatro islas principales que constituyen un 97 % de la superficie total del Estado: Hokkaido o Yeso, Honshu u Hondo (la más extensa), Shikoku y Kyushu, existen además cerca de 4.000 islas, la mayoría están deshabitadas
El extenso arco insular del cual forma parte este país es producto de una fractura continental en lento movimiento en sentido inverso al movimiento de traslación del planeta. Dicho movimiento ha determinado su constitución física, donde los plegamientos han levantado montañas de altura considerable y han formado profundas fosas. Japón se ubica en una inestable área orogénica del planeta, afectada por una fuerte actividad volcánica, así como de bruscos movimientos de la masa marina y terrestre; a ello se debe que terremotos y maremotos hayan azotado y devastado en numerosas ocasiones el país.
El reciente terremoto tuvo lugar al norte, al sur de la zanja japonesa, formada por la colisión de las placas Pacifica y Ojostk.
Distribución de las placas en un planisferio.
3. Fosa de Japón.
Sobre el mar se encuentran las fosas tectónicas que, cerca de las costas del archipiélago japonés, llegan a alcanzar los 10.000 m de profundidad; es el caso de la fosa de las Bonin (10.595 m), la del Japón (8.490 m) o la de Ryukyu (7.505 m).
El terremoto del 11 de marzo fue lo suficientemente fuerte como para desplazar Japón unos 2.4 metros, según un reciente estudio geológico americano.
Éste tuvo una magnitud de 9.0 con epicentro cerca de la costa noreste de Honshu en las proximidades de la zona de subducción entre las placas Pacifica y Norteamericana.
La subducción es cuando una placa se hunde por debajo de otra, generalmente son regiones de grandes profundidades marinas. (Otra zona de subducción es la costa de Chile).
Fue precedido por una serie de grandes sismos premonitorios durante los dos días anteriores, comenzando por el sismo del 9 de marzo de magnitud M 7.2 a unos 40 km del terremoto del 11 de marzo y continuando con tres eventos mayores de M 6 ese mismo día.
En la zona de subducción, en la Fosa de Japón se han producido 9 eventos de M igual o mayor que 7 desde 1973. El mayor de ellos fue un terremoto en diciembre de 1994 de M 7.8, aproximadamente 260 km al norte del terremoto ocurrido el 11 de marzo, produciendo 3 muertos y casi 700 heridos. En junio de 1978, un terremoto de M 7.7 con epicentro 35 km al suroeste, ocasionó 22 muertes y más de 400 personas heridas.
4. Tsunamis.
Otros grandes terremotos han ocurrido en la misma zona de subducción en 1611, 1896 y 1933 produciendo devastadores tsunamis en la costa de Sanriku, en el océano Pacífico al noreste de Japón.
Esta línea de costa es particularmente vulnerable a las olas de los tsunamis debido a las numerosas y profundas bahías, las cuales amplifican estas olas dando lugar a grandes inundaciones.
El terremoto de M 7.6 de 1896 provocó olas de tsunami de hasta 38 m causando 22.000 víctimas. El sismo de M 8.6 del 2 de marzo de 1933, produjo olas de tsunami de hasta 29 m en la costa de Sanriku y ocasionó más de 3000 víctimas.
5. Historia de sismos, registros e intensidad.

Esta fue una catástrofe fuera de lo normal, superando sobradamente a otros terremotos ocurridos en el siglo XX en la parte sur de la Fosa de Japón, ninguno de los cuales alcanzó la magnitud 8.
Un terremoto similar pudo haber ocurrido el 13 de julio de 1869, cuando el área de Sendai fue barrida por un gran tsunami que los científicos japoneses han identificado a partir de registros escritos e indicios en depósitos de arena.
6. Predicción de grandes terremotos.
Los registros de pasados terremotos no son el único sistema de monitorear el peligro de terremotos.
Por ejemplo, Yasutaka Ikeda, especialista de la Universidad de Tokyo, ha llevado a cabo mediciones con GPS de alta precisión, del nivel de la fuerza de presión de las placas tectónicas a lo largo de la zanja de Japón.
Ikeda comparó los resultados con el nivel de la tensión liberada por los terremotos.
Sus conclusiones muestran “la insuficiencia de terremotos en los pasados cien años para toda la presión existente” dijo Yeats. Sugiere que en el futuro habrá terremotos más fuertes”, como el del 11 de marzo. Estaba en China en el momento del terremoto e incluso él fue sorprendido por el mismo. “No espera ver con vida semejante terremoto.
Según el Instituto Geológico de EE.UU. se habrían registrado más de 1.000 temblores de más 4.5 en la escala de Richter.
De éstos, 68 han sido de 6 o más grados, y 5 registraron 7 grados (la misma magnitud del terremoto de Haití en enero del 2010 que dejó 300.000 muertos).
Japón tiene una población de 125 millones de personas. La densidad es muy alta de 329h/km2. La principal isla Honshu tiene más de 100 millones de habitantes.
Económicamente es una pujante y gran potencia mundial. Tienen la supremacía en el campo tecnológico: Informática, robótica y telecomunicaciones.
7. Consecuencias económicas inmediatas.
Como consecuencia del sismo grandes empresas se han visto obligadas a cerrar. La industria automotriz es un sector de los más afectados: Toyota, primer fabricante a nivel mundial, interrumpió sus actividades, Honda, Nissan, Subaru y los proveedores de piezas lo imitaron.
En el sector tecnológico la empresa Toshiba, no sufrió daños, pero suspendió sus actividades. Igualmente cayeron las cotizaciones en Bolsa de Sony y Panasonic.
La compañía eléctrica Tokyo Electric Power (Tepco), es la responsable de la central nuclear de Fukushima, ha calculado las pérdidas en 1 billón de yenes.
8. Consecuencias económicas posteriores.
También trascendió que el director Toshio Nishizawa sustituirá al actual presidente Masataka Shimizu, quien renunciará como consecuencia de las pérdidas. El presidente del consejo de administración, Tsunehisa Katsumata, seguirá en su puesto.
Además, Shimizu fue fuertemente criticado por su política informativa tras el terremoto y el sismo y la posterior emisión radiactiva a la atmósfera y al mar.
Tepco renunciará además a construir dos nuevas centrales nucleares que tenía planeadas.
Esta empresa ha solicitado ayuda al Gobierno para poder pagar las indemnizaciones por el accidente nuclear, a las 80.000 personas que debieron abandonar la zona, en un radio de 20km.
9. Una mirada a la Educación japonesa.
Desde sus orígenes esta nación tuvo que entender que las condiciones geográficas con las que habían sido agraciados, estaban dadas de una forma tal que necesitaban de cierta adaptación, por parte de sus habitantes. Ya que el archipiélago está formado por cuatro islas principales: Honshu, Hokkaido, Kyushu y Shikoku (de mayor a menor), una serie de cadenas de islas y unas 3900 islas menores. Honshu representa, más o menos, el 60% de la superficie total. Teniendo en cuenta este factor de tamaña importancia, otro de la misma magnitud como lo es la religión, que en su comienzo fue el sintoísmo, la religión nacional del Japón, para luego adoptar del pueblo chino, la budista, que es original de la India. Y un tercero que es la educación, en el cual ahondaremos un poco más que en los otros dos factores en esta parte, con los cuales se intenta una aproximación a la cultura local japonesa, un encuadre conceptual que nos permita dilucidar y entender algunas cuestiones presentes en la lógica que permea las relaciones de trabajo y la subjetividad en Japón en este contexto de desastre, más precisamente la del operario japonés que trabaja en la Planta Nuclear de Fukushima.
Durante el periodo feudal, funcionaron diversas instituciones educativas para cubrir las necesidades de las diferentes clases sociales. Los señores de las provincias establecieron colegios especiales para los hijos de los guerreros, y las comunidades rurales mantenían escuelas para los miembros más acomodados de las clases mercantil y campesina.
En 1872 se introdujo en Japón un moderno sistema de educación nacional, al instituir el Gobierno escuelas primarias y secundarias por todo el país. En 1886 se impuso a todos los niños la obligatoriedad de asistencia a la escuela elemental durante tres o cuatro años. En 1900 la educación obligatoria pasó a ser gratuita, y en 1908 su duración fue ampliada a seis años. Después de la Segunda Guerra Mundial este periodo fue de nuevo aumentado hasta el actual sistema de nueve años, que cubren las etapas de la escuela primaria y de la secundaria elemental.
La ley prohíbe la discriminación por motivos de raza, religión, sexo, condición social, situación económica u origen familiar.
Un objetivo primordial del sistema educativo es la formación de ciudadanos seguros de sí mismos, en una nación pacífica y democrática, que respeten los derechos humanos y sean amantes de la paz y la verdad. La ley hace hincapié en la importancia de la madurez política y la tolerancia religiosa, pero prohíbe expresamente toda vinculación de la educación con sistemas políticos u organizaciones religiosas.
El sistema educativo se divide en cinco etapas: jardín de infancia (con una duración de uno a tres años), escuela primaria (seis años), escuela secundaria elemental (tres años), escuela secundaria superior (tres años) y universidad (generalmente cuatro años). La educación es gratuita y obligatoria para todos los niños de seis a quince años. Sin embargo, la gran mayoría de los graduados de las escuelas secundarias elementales optan por continuar sus estudios, y en realidad la etapa de la escuela secundaria superior ha pasado a ser una parte esencial de la educación de los jóvenes.
Es imposible poder advertir o dar cuenta del grado de inteligencia, del coeficiente intelectual o de la capacidad de planificación y resolución de problemas de un operario de la Planta Nuclear de Fukushima, con la simple información de la estructura del sistema educativo japonés o inclusive con toda la historia educativa de ese país. Tampoco es nuestro objetivo, sin embargo la información es necesaria para poder ver y comparar que en este aspecto no dista mucho la estructura educativa japonesa de la de muchos países occidentales. Más allá de que sus contenidos o formas de enseñanza sean particulares en cada lugar. (Por supuesto que hay especialistas que capacitan a ingenieros y operarios japoneses que luego de cursos especiales en el extranjero regresan para desempeñarse en estas usinas).
El objetivo real de este trabajo en el marco del tsunami y posterior desastre de la Planta Nuclear de Fukushima, es responder varias preguntas con respecto a los operarios de dicha planta, por ejemplo ¿Qué hace que una persona no abandone su puesto de trabajo, aun corriendo riesgo su vida? ¿Por qué pone una persona, como prioridad la vida de otras antes que la suya propia? ¿Puede el operario, dentro de la seguridad en sí mismo, en una situación límite, dudar de su capacidad? ¿Cuánto estrés puede soportar? ¿Espera ser recompensado? ¿Este tipo de comportamiento es natural del ser humano? Y podríamos hacernos un sinfín de preguntas, de las cuales no todas o solo algunas pueden ser respondidas. En la aceptación de la responsabilidad, se manifiesta la asunción y reconocimiento de los valores japoneses en primar el bienestar colectivo al personal.
También es de notar el sacrificio individual que asume el operario al quedarse para cumplir el trabajo para el cual fue preparado.
Tomando como referencia algunos de los síntomas que puede manifestar una persona frente a semejante panorama, siendo especulaciones de nuestra parte, daremos por sentado que hubieron pruebas de todo tipo y que se eligieron para cada cargo las personas mejores preparadas no solo académica, profesional, si no también moral y psicológicamente. Propondremos como primeros síntomas del malestar entre el individuo y su tarea, complicada por cierto, ansiedad, insatisfacción y temor.
Es cierto que hay una tensión en el conocimiento de los riesgos que involucran tal trabajo y esto engendra un estado casi permanente de ansiedad, pero ello es superado por la cohesión que logran los operarios en la renegación de los riesgos que involucran una tarea u operación importante y peligrosa, por lo que logran convivir con ellos y, compensado con un plus metálico, se logra la aceptación del operario. La tensión entre el cuerpo, la psiquis y el trabajo en sí, (la institución), en este caso la usina, siempre deben estar en un grado tal que no sobrepase la carga que puede soportar el operario ya que sus actos no deben influir en el funcionamiento de la planta.
A priori de establecerse el vínculo individuo-institución existen reglamentaciones y normas a seguir por cada sujeto, las que mantienen el ordenamiento de la relación entre individuos pares y de distinta jerarquía, y entre individuo y producción. El operador tiene a su alcance todo lo necesario para desempeñar una labor impecablemente, inclusive sabe qué hacer en caso de emergencias, ya que nada está librado al azar en este tipo de institución. Tiene un manual de indicaciones a realizar en los casos más extremos. Suponiendo todo esto, diremos que lo único que no tiene en toda esta teoría, es el “libro” donde dice: cómo articular la insatisfacción frente a la tarea que realizada no produce los efectos esperados. Y esto implica un posible peligro para la salud en principio. Como dice Dejours “en el enfrentamiento del hombre con su tarea, pone en peligro su vida mental” (Dejours, 1992ª, pág.9). Claro que la insatisfacción puesta de manifiesto es el origen del sufrimiento, como bien lo expresa Rojas en su trabajo “Psique, Soma, Institución. Una lectura de la Psicopatología del Trabajo”: “La insatisfacción frente a la tarea que el trabajador desempeña se constituye como un polo de origen del sufrimiento”.
De esta manera el trabajador no solo sufre por la insatisfacción de no obtener el resultado óptimo esperado, si no que la situación emergente como peligro que representa y la incapacidad de controlar el riesgo desemboca en ansiedad. “La ansiedad es sencillamente la incapacidad, colectiva, de controlar el riesgo posible de toda situación laboral”. (Dejours, 1992ª, pag.77).
10. Pensando la reconstrucción.
Se ha estimado en 2 millones de toneladas los escombros de madera dejados por el terremoto que podrían quemarse para producir energía, compensando el déficit por las centrales nucleares afectadas.
Es interesante al observar la foto, como el japonés ha dejado de asirse a lo sólido, (las casas en su mayoría de madera y paredes de papel), fue lo que contribuyó a que la cantidad de muertes por derrumbes no fuese tan considerable.
Esa actitud de aceptación, en una cultura que nos supera en años, al menos en un 200%, da cuenta de haber soportado grandes catástrofes, que a otras culturas les hubiera costado bastante más superarlas.
La poca territorialidad ha obligado a instalar usinas atómicas muy cercanas a la fosa. Además del riesgo profesional que conlleva esta actividad, (tratar con materiales, herramientas y desechos atómicos), se suma la actividad volcánica.
Al ingresar la ola del tsunami, debido a su gran altura, superando aquello para lo que estaban preparados, la actitud fue quedarse, (el grupo asignado) a fin de controlar el recalentamiento de las barras de enfriamiento del núcleo, sobreponiendo el interés personal al interés colectivo.
Por supuesto hay un plus económico por tal trabajo, a la cual el operario pone una carga afectiva para aceptarlo y realizarlo.
Su Psiquis, su cuerpo y la usina en sí, entablan una relación en la que se trata de compensar los objetivos de la empresa y los de los operarios.
Hay una tensión entre lo que desea y la aceptación consciente de los riesgos que involucran este particular trabajo, en el que deben observarse cuidadosamente los procedimientos y aceptar que si se produce alguna fuga, puede estar muy comprometido su soma y su psiquis si se expone a las radiaciones; ante todo esto, no manifiesta temor, este se transforma en valentía para negar ese riesgo, existiendo una sobre-adaptación a la realidad; cosa que la empresa aprovecha al designar al grupo que deberá quedarse para controlar el sobrecalentamiento del reactor, tratándolos como si fueran héroes.
Cuando los operarios deben cumplir este tipo de operaciones extremas, manifiestan signos directos de ansiedad en las que se ponen en juego sistemas inconscientes de defensa que les permite continuar y llevar a cabo dichas tareas. Al decir de Dejours ¨Si la ansiedad no es neutralizada de este modo no podría realizar el trabajo¨ (Pág. 8 Dejours, Psicopatología del Trabajo – Resumen).
En la primera explosión dos operarios estuvieron expuestos a 840 miliservs, 4 veces más de lo que el gobierno japonés tomaba como máximo 150 miliservs. En el momento el cuerpo no lo acusa, sin embargo tal exposición generará cáncer a mediano plazo, con tal presión debe convivir, afectando además su psiquis en la que trastoca todo lo programado, todo lo seguro, todo lo esperado.
Es claro el énfasis que se manifiesta en: ¨Psiquis, Soma e Institución, Una lectura de Psicopatología del Trabajo¨; ¨En toda tarea, sea del tipo que sea, hay una necesaria participación del psiquismo¨, el conocimiento del tipo de tarea, la interpretación de los procedimientos, el reconocimientos de los riesgos involucrados, su aceptación, es un claro ejemplo de la manifestación del psiquismo. La tensión, la ansiedad y el vivir el momento de riesgo extremo en el que su tarea puede ser decisiva, relacionan su psiquis y su cuerpo que, junto a la institución, (en este caso la usina) deben ser coordinados para concretar el trabajo.
Al ser puestos de alta responsabilidad, cada uno de los procedimientos involucrados en el funcionamiento de una usina atómica debe cumplirse estrictamente.
Cuando ocurren estos casos especiales en la que se disparan procedimientos para los cuales tienen una representación vivida como simulación; en la práctica real la tensión nerviosa y la ansiedad pudieran crecer hasta un grado incontrolable, a la que se sobrepone la responsabilidad en realizar la tarea para la que ha sido capacitado y la aceptación del trabajo que se espera de él, priorizando el interés colectivo por el individual; ¨su trabajo debe contribuir a evitar el descontrol y/o aminorar los posibles desastres¨.
Lo mismo que trabajar sobre un polvorín, pero con las prevenciones y previsiones como para afrontar distintos tipos de escenarios, requiere del operario que conozca con detalle cuales son los riesgos a los que se expone cuando se produce una situación particular, la ¨ansiedad y representación¨ no debe manifestarse por desconocimiento ni por la convicción de que todo saldrá mal. ¨Esta ansiedad se da por trastornos del sueño, uso de medicamentos ansiolíticos y somníferos¨ (Pág. 5 Dejours, Psicopatología del trabajo – resumen). Nuevamente la prevención colectiva en la asunción del conocimiento y en el reconocimiento de que su trabajo es bien valorado el operario puede priorizar el servicio a la comunidad.
En esta catástrofe, la mayoría de la población japonesa se vio afectada de alguna manera, al hacerse de tantas pérdidas en tan poco tiempo, perdió sus familiares, su casa, su trabajo, tuvo que ser desplazado de su lugar, donde había una ciudad hoy ya no la hay, esto produce nuevas forma de padecimiento psíquico y es lógico y necesario un apoyo psicológico, que el gobierno implantó en forma rápida y masiva.

CONCLUSIONES 
Así como un piloto debe estar preparado para soportar su trabajo, recorrer grandes distancias, adaptarse a diferentes horarios, (tanto psíquica, como físicamente), debe sumar la responsabilidad por la vida de todos los pasajeros que transporta. De la misma manera, un trabajador de una usina atómica, debe asumir los riesgos para los cuales se preparó y las responsabilidades por el buen funcionamiento del reactor en lo que a él le compete.
Ambos juegan el rol de operarios, tienen una estratificación social al pertenecer a una determinada clase, viven en un contexto histórico particular por lo cual construyen su subjetividad de una manera especial, la que el resto de los humanos quizá no podamos entender.
¿Por qué no corren?, ¿Por qué no se desesperan?, ¿Por qué no hay pánico?
Hay aceptación pasiva, (respecto de lo que nos muestran los medios), y lo que más nos sorprende: hay confianza.
Dentro de este contexto histórico, económico y cultural tan especial, tendremos que comprender a Japón, por lo cual, paradójicamente, muy a pesar de todo lo sufrido, del contacto con occidente y la incorporación a su sociedad de la economía capitalista, Japón, mantuvo su cultura, sus tradiciones y muy especialmente sus valores, dándose una dualidad, que en principio, pareciera producir una contradicción dentro de su sistema, pero que al poco de analizar, se ve claramente, que la misma no existe, sino hay mas bien, una adecuación, una armonización o un equilibrio entre ambas culturas, si esto se logró, por un accidente de la historia, que provoco un proceso de occidentalización tardío, o al sufrimiento inimaginable a que fuera sometida su sociedad, tras los ataques nucleares, o a una particular filosofía oriental milenaria, la realidad es que Japón, se convirtió en un ejemplo de cómo las sociedades con valores sólidos pueden salir adelante de cualquier tipo de tragedias, por lo cual, no estamos de acuerdo con la fatalidad que algunos autores designan a las presiones e injusticias de la vida moderna, expresando la total inutilidad de toda resistencia al inexorable proceso que más tarde o más temprano, nos envuelve entre sus redes.
Así como fluyó esa ola incontenible, llevando todo a su paso, dejando solo destrucción; de la misma manera se llevó familia, hogar, trabajo, lugar de pertenencia; todo a lo que se aferraban fue arrastrado, quitado, arrebatado.
Japón muestra de esta manera permanecer inmune, al confiado y exuberante espíritu moderno (quizás solo por poco tiempo), mostrándose indiferente al fluir acelerado de los cambios ambicionados por la modernidad, construyendo una sólida armadura protectora forjada por profundas convicciones y lealtades, surgida de su historia y principalmente de sus fuertes “tradiciones” tan vivas en el presente.
Por supuesto que la subjetividad del japonés tiene asumida la idea de terremotos, tsunamis, energía nuclear, etc. Incluso tienen el conocimiento y la experiencia horrible de dos bombas nucleares (Hiroshima y Nagasaki) y sus consecuencias.
Por todo esto, creemos que el temor pasa por el deshonor de fallar y no haber podido proteger a sus compañeros, su planta nuclear, su ciudad, su nación, su familia, sus hijos y por último su propia vida.
La necesidad de tierra, (su poca extensión), y la particular orogénesis de Japón, hacen que su población deba vivir sobre una zona sísmica por excelencia e instale usinas atómicas en lugares no recomendados. Tales accidentes, al igual que en Chernóbil, nos recuerda que debemos ser cuidadosos en el manejo de fuentes de energía atómica, que siempre hay un imprevisto por el que deberemos transitar.
Hasta aquí: las tensiones, la ansiedad, la renegación a los peligros, el miedo de un asesino invisible, (la radiación), la sobreactuación a fin de sobreponerse y convivir con este tipo de peligro, la relación de mente, cuerpo y trabajo, (psiquis, soma e institución), hace clara referencia a la psicopatología del trabajo en una usina atómica.
Además, en este tipo de desastres masivos, como los de tsunamis y terremotos, se presenta la necesaria adaptación a nuevos padecimientos psíquicos y abre el campo a una temática que los psicólogos debemos asumir como propia, la intoxicación psicológica masiva; intoxicación no por drogas, sino por vivencias en tal grado de magnitud y en tan poco tiempo, que afecta a miles o cientos de miles de personas.
Debemos aceptar el desafío de perfeccionarnos e incorporarnos a este tipo de emergencias.

BIBLIOGRAFÍA

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Material de internet: Preguntas comunes sobre utilización de la energía atómica.
FAQ KIT Radioaktivitaet Strahlung
FAQs zur Reaktortechnologie
Informes obtenidos en el: Instituto de tecnología de Karlsruhe
Japan Hintergrundinfo Nr001 Freisetzung
Japan Hintergrundinfo Nr002 Wasserstoff
Japan Hintergrundinfo Nr003 Kernschmelze
Japan Hintergrundinfo Nr004 Kernschmelzunfall
Japan Hintergrundinfo Nr005 invivo Messlabor
Japan Hintergrundinfo Nr006 Freisetzung
Japan Hintergrundinfo Nr007 KHG
Japan Hintergrundinfo Nr008 Nachzerfallswaerme 00 RvB
Japan Hintergrundinfo Nr009 Siedewasserreaktoren 00 RvB
Japan Hintergrundinfo Nr010 Abklingbecken 00 RvB
Japan Hintergrundinfo Nr011 potentielle Freisetzung Update006 00 RvB
Japan Hintergrundinfo Nr012 MarkISicherheitsbehaelter 00 AH
Japan Hintergrundinfo Nr013 KSM Dosismessstellen in der Umgebung 00 AH jh
Japan Hintergrundinfo Nr014 potentielle Freisetzung Update011 00 AH

sábado, 27 de agosto de 2011

La introducción de la mujer en el mundo laboral ¿fue una decisión de la mujer?

Universidad de la Marina Mercante

Facultad de Humanidades
Carrera: Licenciatura en Psicología
Asignatura:  Cultura y Subjetividad
Trabajo Práctico:  La introducción de la mujer en el mundo laboral ¿fue una decisión de la mujer?
Docente Titular:  Mag. Romelia Sotelo
Alumnas: Mariana Zaccardi
       Cecilia Burgos
       Viviana Cornaccya

Curso: Primer cuatrimestre de 2011 – Turno mañana.


INTRODUCCIÓN
El presente trabajo surge a partir de un interrogante: La introducción de la mujer en el mundo laboral ¿fue una decisión de la mujer misma, fundamentada en sus necesidades, en un intento de lograr una igualdad entre sexos,  o por el contrario fue empujada, expulsada del hogar, por una situación económica mundial que la necesitaba en los puestos de trabajo?
Este interrogante nos servirá de guía en el desarrollo de nuestro trabajo que tendrá como eje los cambios que durante el último siglo tuvieron como protagonista a la mujer y las consecuencias que éstos tuvieron sobre la sociedad  patriarcal, siempre desde el punto de vista de la diferencia de géneros.
Es por esta razón que comenzaremos definiendo género y exponiendo brevemente las características de la sociedad patriarcal.
El género es un concepto cultural que alude a la clasificación social en dos categorías: lo masculino y lo femenino. Es una construcción de significados, donde se agrupan todos los aspectos psicológicos, sociales y culturales de femineidad-masculinidad. Por lo tanto, la acción de la sociedad es definitiva para su aprendizaje y desarrollo.
Las investigaciones comparativas entre adolescentes de las Islas de los Mares del Sur y de los Estados Unidos que realizó la antropóloga Margaret Mead a mediados del siglo XX, revelaron que es la sociedad la que enseña a sus miembros a comportarse como hombres o como mujeres y que este comportamiento cambia de acuerdo con la época y lugar en que se vive. Los niños conocen y distinguen lo femenino y lo masculino a través de los signos y de los símbolos.
De lo precedente se deduce que pertenecer al género masculino o femenino no está determinado sólo por factores biológicos, sino que el hecho de ser varón o mujer depende también y, en gran medida, del entorno socio-cultural que rodea al sujeto.
El género es, por lo tanto, una construcción simbólica y como tal, susceptible de cambios, de transformaciones a lo largo de la historia y con características propias de acuerdo al tipo de sociedades que se dan en cada cultura.
Por lo tanto el género, producto de una construcción sociocultural, responde a las necesidades y a los intereses de un mecanismo de control de los individuos, y de una reproducción de las estructuras de poder. La categoría mujer se conceptualiza en tanto que opuesta a la categoría hombre, formando así un binomio, mutuamente excluyente. Bajo este paradigma se vuelven invisibles las opresiones que se dan cuando las personas no reproducen exactamente los esquemas preestablecidos, los estereotipos, limitando así la diversidad de las expresiones sexuales y de género, omitiendo y dejando al margen fenómenos como la transexualidad.
La sociedad patriarcal tan afianzada en el mundo occidental a fines del siglo XIX estaba sustentada sobre la base de una estructura familiar “autoritaria” en la que el varón era el “jefe de familia”, cuya función principal era la de protector-proveedor mientras que la mujer, subordinada a su autoridad, estaba confinada y dedicada al hogar y la crianza.  
Esta ideología tendría un modelo de lo que era ser un hombre y una mujer en una sociedad en la que la que todos los privilegios eran para el varón. La mujer no podía vender ni comprar nada sin el consentimiento del marido, no votaba ni participaba en lo público, etc.
Pero en la actualidad, estos modelos estereotipados parecen no tener la misma vigencia por los profundos cambios sociales y económicos que se han producido a lo largo de los últimos cien años. 
En una sociedad con tales características no es posible hablar de equidad de género, tomando equidad como la igualdad del hombre y la mujer en el control y el uso de los bienes y servicios de la sociedad, y es justamente esta inequidad, sustento de esta estructura “autoritaria”, que en el siglo XX se produce una división incesante entre la autoridad y la libertad, el apego y la autonomía, la represión  y el deseo.
DESARROLLO
La mujer, hasta comienzos de la Primera Guerra Mundial, había estado relegada a los trabajos hogareños, y su principal función consistía en la crianza de los hijos.
En el campo laboral, la Revolución Industrial significó un retroceso, ya que antes las labores artesanales en las viviendas, llevaban a las mujeres a participar de la producción económica. Así fue como el siglo XIX encontró a la mujer confinada en su hogar. Pero esta situación se revertiría casi un siglo después cuando, al estallar la Primera Guerra Mundial, los hombres partieron al frente, hacia los campos de batalla,  y miles de puestos de trabajo quedaron vacantes. Ante esta situación las mujeres fueron llamadas a asumir trabajos y responsabilidades que antes no habían estado disponibles para ellas. Las mujeres fueron llamadas al trabajo fuera del hogar para contribuir económicamente al desarrollo de la nación.
Ya en el pasaje del modelo agrícola-rural y artesanal al modelo industrial, como resultado de la Primera Revolución Industrial (1750) tuvo como una de sus consecuencias principales la desaparición de la familia como unidad de producción, la separación entre trabajo reproductivo y productivo y el desplazamiento del lugar de trabajo desde el hogar al taller o la fábrica. El trabajo a cambio de un salario, propio del nuevo sistema económico, no modificó en un primer momento, sin embargo, la participación de todos los miembros de la familia, adultos y niños, varones y mujeres, en el proceso productivo tal como era habitual en los siglos anteriores.
Así fue como un total 1.345.000 mujeres en Francia, Gran Bretaña y Alemania obtuvieron, durante la Primera Guerra Mundial, nuevos trabajos o sustituyeron a los  hombres durante la guerra. Asimismo, se las contrataba para trabajos que antes se consideraban más allá de su “capacidad”. Incluían ocupaciones como deshollinadoras, conductoras de camiones y máquinas agrícolas y, sobre todo, obreras fabriles de la industria. En estos países implicados en la guerra un alto porcentaje de los trabajadores de las fábricas de armamento, en 1918, estaba compuesto por mujeres.
Es en este punto dónde nace nuestra inquietud acerca de la situación en la que la mujer hace su ingreso masivo al mundo laboral. Si bien es cierto que las condiciones de inequidad de género que vivían hasta ese momento les habrían despertado el deseo de una emancipación, lo que les abre las puertas concretamente es una necesidad de la sociedad toda, que la mujer, con la misma abnegación que mostraba en el hogar, salió a satisfacer.
Sin embargo no resultó fácil romper con los estereotipos de una sociedad patriarcal, en la que el estereotipo del varón prescribía: ser independiente, fuerte, autoritario, buen proveedor y sostén del hogar y de los hijos; capaz de imponer su autoridad en la familia de la que era Jefe indiscutido y único administrador del dinero.
Esta ideología tan arraigada hizo que, al  finalizar la guerra, los gobiernos se dispusieran con presteza a desplazar a las mujeres de los puestos de trabajo que, con anterioridad, las había alentado a asumir. En 1919 había 650.000 mujeres desempleadas en Inglaterra, mientras que los salarios de las que aún trabajaban disminuyeron. Los beneficios del trabajo para las mujeres, debidos a la Primera Guerra Mundial, al parecer, tuvieron corta duración. A pesar de lo cual, fue esta guerra la que inició el gran cambio.
La Segunda Guerra Mundial produce una nueva revolución industrial. El modelo fordista y la implementación de la línea de montaje que optimizan y manejan los tiempos, despersonalizan al sujeto y éste pasa a ser una extensión de la máquina. Debido a esta nueva situación la mujer es aceptada en las fábricas con menor resistencia que en épocas anteriores.
Después de esta segunda guerra se produce un gran cambio de cosmovisión. El relativismo cultural cambia los valores y comienza una nueva era de rebeldía hacia la tradición, la familia y la religión. En lo social, la liberación femenina y la liberación sexual; en lo político, la equiparación de derechos y obligaciones legales,  con el voto la mujer se convierte en un sector importante a ser considerado por los políticos; en lo económico, la entrada de la mujer en el mercado laboral.
Este cambio de mirada hacia la mujer ya sea como integrante de la sociedad, ya sea como miembro  de la familia dio origen a una nueva construcción simbólica. En lugar de reducirse a su papel de esposa o madre, la mujer se individualizó y gracias a ello logró una cierta autonomía e independencia de la dominación paterna.
El nuevo orden económico generó enseguida formas de segregación sexual en la actividad laboral que se concretó, por una parte, en la adscripción exclusivamente femenina a las tareas reproductivas y, por otra, en la adjudicación de género a las actividades productivas (masculinas la mayoría, femeninas las menos), y al precio de la fuerza de trabajo, más barato el de las mujeres que el de los varones.
Es decir que, en lo familiar, estos cambios estructurales han afectado tanto los roles familiares como los roles genéricos. La sociedad pasó de una organización genérica sexista, a medida de los estereotipos tradicionales, a una concepción de género más igualitaria. Es decir, varones y mujeres participan de la vida pública y del trabajo y desarrollan rasgos instrumentales acordes para ello.
Ahora bien, creemos oportuno analizar  uno de los “logros” alcanzados por la mujer en casi un siglo de luchas por la equidad genérica.
El cambio que consideramos más relevante es el que le permitió salir de su confinamiento y participar de manera más activa en la sociedad, el ingreso al mundo laboral y con ello al frenético ritmo que impone el capitalismo. La dependencia económica es una de las formas más comunes de dependencia y subordinación de la mujer al hombre y que todas han aprendido de generación en generación, de madres a hijas.
Sin embargo, el acceso a un puesto de trabajo no siempre es sinónimo de independencia, ya que existe una gran cantidad de factores sociales y culturales que la complejizan y dificultan.
En primer lugar, este gran cambio no ha sido suficientemente acompañado por una modificación de actitud y mentalidad de la sociedad toda. Esto es fácilmente observable en la gran cantidad de dificultades  que muchas mujeres deben sortear casi a diario. A  pesar de que la mujer está cada día mejor preparada, y que el porcentaje de universitarias y post-graduadas es incluso superior a la de muchos hombres, en la práctica, su acceso a las cúpulas de dirección de las empresas continua siendo muy difícil. Incluso en la administración pública, donde la igualdad de condiciones en el acceso a los puestos de trabajo ha puesto de relieve la ventaja progresiva de las mujeres con respecto a los hombres, las dificultades para la promoción son evidentes, a lo que debemos agregar el hecho, en muchos casos, de un menor salario por el mismo trabajo. Sigue en boga la creencia de que el trabajo femenino se paga con amor.
En este punto cabe tener en cuenta la expresión techo de cristal, metáfora cada vez más popular, que hace eco de la existencia de un obstáculo invisible que impide el progreso profesional de las mujeres especialmente en aquellos casos en que éstas se aceran a posiciones de mayor jerarquía. La idea de invisibilidad se justifica porque si bien su existencia no es explícita, sus consecuencias son muy visibles, tal como lo demuestran el bajo índice de mujeres ocupando cargos directivos, diferencias salariares en iguales condiciones de trabajo, etc.
El uso de esta metáforas nos impulsa a pensar en la realidad en la que estamos viviendo y en la necesidad que con ello se nos impone, de investigar la trama que se oculta detrás de ella a fin de poder implementar nuevas políticas organizativas.
Por otro lado el papel que culturalmente tiene asignado la mujer en el ámbito familiar reduce su disponibilidad para dedicarse a la vida profesional. En este sentido, las circunstancias familiares pueden constituir un obstáculo para la mujer emprendedora madre de familia. Concretamente, la maternidad, en las empresas privadas continúa siendo un factor de discriminación.
Mientras que la mujer organiza su tiempo buscando un equilibrio entre la vida privada y laboral, los hombres dedican la mayoría del suyo al trabajo. Por esta razón es preciso instaurar un cambio radical en los valores culturales para llegar a modificar esta mentalidad, porque en la actualidad la mujer continúa siendo “prisionera” de  obligaciones que deberían ser compartidas.
Existe un desequilibrio entre el grado de intensidad con que el hombre y la mujer se dedican respectivamente a su vida profesional. Nos percatamos de que mientras el hombre consagra la mayor parte de su tiempo a la profesión, la mujer ha de dividirse entre la familia y el trabajo. El hombre le delega las obligaciones familiares. Es decir que la mujer sumó su jornada laboral a la carga doméstica cotidiana.
El trabajo se convirtió en una actividad unilateralmente sexuada lo que desencadenó en la reconceptualización de la "parentalidad" a fin de explorar las nuevas relaciones entre el trabajo profesional y las cargas familiares entre hombres y mujeres. Lo paradójico de esta nueva realidad es que la paternidad, en cuanto a sueldos y promociones en el ámbito laboral,  beneficia a los varones, mientras que la maternidad suele perjudicar a las mujeres.
Pero existen también obstáculos en la propia esencia del ser mujer, en la dificultad que la misma mujer tiene para desprenderse de sus estereotipos. En cierto modo se ha visto obligada a esconder sus capacidades, a ocultarse a fin de no menoscabar el sentimiento de virilidad del varón. El trabajo asalariado, la ambición, el poder, el manejo del dinero son, por imposición cultural, características distintivas y propias del varón. Estos estereotipos son la causa por la que una mujer ambiciosa es llamada “masculina” mientras que el hombre ambicioso el considerado un “triunfador” y la vergüenza y la culpa en relación al dinero se perpetúan en mujeres que pertenecen a una sociedad que lo valora.
Por esto es que no se trata tan sólo, para la mujer, de acceder al dinero sino que también tiene que poder sentirse con derecho a poseerlo y, libre de culpas,  a administrarlo según su propio criterio.
Cabe aclarar que la sensibilidad de la mujer frente al dinero no está dada por el dinero en sí, sino por el poder simbólico del mismo, ya que es, ese poder, el responsable de la división jerárquica de género.
En este punto nos encontramos nuevamente frente a una de las tres fuentes del sufrimiento humano, mencionadas por Freud en su texto “Malestar en la Cultura”: nuestra incapacidad para regular nuestras relaciones ya sea con la familia, con la sociedad o con el Estado, palpable en el fracaso de nuestras instituciones y estructuras organizacionales en lo que se refiere a bienestar.
El concepto de cultura, según Freud, como la suma de producciones e instituciones que nos aleja de nuestros antecesores animales y que atiende a dos fines: proteger al hombre contra la Naturaleza y regular las relaciones humanas es aplicable también a este gran cambio que estamos presenciando. Si tenemos en cuenta que dicho cambio se encuentra imbricado a otra serie de factores como son los nuevos conceptos de continuidad, temporalidad, territorialidad, modelos de producción, etc. podremos comprender, al menos en parte, el sentimiento de malestar que parece cubrir a modo de un gran manto la postmodernidad. Es que las políticas públicas que van de la mano del progreso provocan diversos padecimientos entre ellos la pérdida del sentimiento de seguridad que brindaba la solidez y, por qué no, la rigidez característica de la modernidad. 
CONCLUSIÓN:
A lo largo del trabajo fuimos observando cómo los distintos factores ya sea sociológicos, filosóficos y políticos, como económicos se van entramando y forman una especie de entretejido sobre el cual se van construyendo las nuevas estructuras sociales. Por otro lado pudimos comprender que todo aquello que regula la vida de los individuos y las relaciones entre ellos, son construcciones simbólicas.


domingo, 7 de agosto de 2011

Violencia de género, mujeres en situación de vulnerabilidad


Universidad de la Marina Mercante


Facultad de Humanidades


Carrera: Licenciatura en Psicología
Asignatura: Psicología Preventiva y salud comunitaria I
Trabajo Práctico: Violencia de género, mujeres en situación de vulnerabilidad
Docente Titular: Mg. Romelia Sotelo
Alumnas: Moira López Bustingorri
                  María Sol Mauriño
Curso: Primer cuatrimestre de 2011 – Turno mañana.


Presentación del problema

La Oficina de violencia doméstica, creada por la Corte Federal, declaró que a nivel nacional, las denuncias por maltrato recibidas se incrementaron un 42,9% en un año y en lo correspondiente al año 2010, murieron 30 mujeres, en manos de maridos, novios o ex parejas.         
Asimismo, confirman haber recibido más de 15.000 llamadas pidiendo ayuda en la línea telefónica gratuita de la Dirección General de la Mujer de la Ciudad, lo cual  representa 0,18 % de incremento en el transcurso del año 2010 en relación al 2008.       
También desde los Juzgados de Familia dan cuenta de este aumento ya que en el área de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, atendieron más de 4300 denuncias de violencia familiar durante 2006, lo que representa un importante incremento, en comparación con las anunciadas formalmente el año precedente. Hace no más de dos años, en el 2009, fallecieron 231 mujeres debido a la violencia sexista, esto es, 11% más que en 2008.         
De acuerdo a estas estadísticas y considerando la gran cantidad de mujeres que concurren al centro de salud del CESAC Nº 11 en situación de vulnerabilidad físico-psíquica, es de gran preocupación el abandono, la naturalización de la violencia con que se las ve llegar a los centros de Salud.
El CESAC N° 11, se encuentra ubicado en la calle San Luís 3237 Capital Federal, dependiente del área programática del Hospital Ramos Mejía del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Algunas de las mujeres que concurren a dicho CESAC y consultan por cuestiones relacionadas con la temática violencia, están expuestas a una realidad en la que se hallan sumergidas y “atrapadas”. Muchas en situación de riesgo. Se prostituyen, o son obligadas a hacerlo, debido al bajo recurso económico porque provienen de familias que se encuentran por debajo de la línea de pobreza o viven en casas tomadas, según lo informado por algunos de los profesionales del centro.
La mayor parte de estas familias son provenientes de familias de escasos recursos económicos, desintegradas, víctimas del alcohol, drogas, desocupación y toda realidad estructural que los oprime y excluye.
Hemos tenido en cuenta que si bien es una zona céntrica, de fácil acceso, zona comercial, con uno de los centros comerciales más prestigiosos, encontramos inquilinatos, casas tomadas / alquiladas / sub-ocupadas, hoteles.
La situación de violencia, si bien es vivida en el núcleo familiar, se reproduce en otras áreas de su vida.
Es de entenderse que más allá de la posición subjetiva en la que estas mujeres se encuentren esta es una temática que involucra a otros sectores como ser el laboral, el educativo, entre otros que a su vez se ven obstaculizados porque muchas de estas mujeres son indocumentadas o se encuentran bajo un sistema del cual si se corren o se preguntan pueden enfrentarse a consecuencias que para ellas serían devastadoras.

Demandas y Necesidades

Las mujeres que consultan al CESAC N° 11 presentan deterioro físico-psíquico. Llegan con manifiesto abandono de su persona. No se cuidan en sus relaciones sexuales, ya sea que lo hagan como medio de trabajo o en su matrimonio.          
A muchas de ellas les cuesta aceptar algunas pautas de comportamiento preventivo, de acuerdo a lo que cuentan los profesionales del centro. Algunas llegan con muchos miedos y sin inquietudes o ganas de saber. Otras llegan ansiosas esperando se les resuelva “eso” que les pasa e irse, inestables, con baja autoestima, y mucha necesidad afectiva.          
Si se logra trabajar, no de una manera invasiva sobre lo que traen, se las escucha sensibles a las necesidades de los otros, espontáneas, sencillas, comunicativas, viven de la inmediatez, con gran necesidad de ser escuchadas.
Son poseedoras de innumerables saberes y experiencias acumulados a lo largo de su historia personal, familiar y barrial, y de numerosas estrategias de supervivencia, saberes muchas veces silenciados u ocultos pero nunca inexistentes. Por lo tanto si se logra generar en ellas la necesidad de cambio y ayudarlas a encontrar posibilidades de solución a esta problemática con la que viven en lo cotidiano se sumará a los datos cuantitativos con que llegaron al consultorio la posibilidad de que logren un salto cualitativo donde puedan sentirse poseedoras de herramientas para realizar los cambios.
Los actores involucrados en esta problemática, no sólo son las mujeres que reciben dicho maltrato, sino también la población en general, los vecinos de las mismas quienes son testigos, pero por temor o por no querer sobrepasar los límites de lo privado muchas veces no la ponen al descubierto.
Desde la perspectiva institucional debemos mencionar como actores a las comisarías de la zona, que reciben las denuncias al igual que el hospital del área programática, responsables de denunciar casos que den cuenta de indicios de violencia y el CESAC, donde entramos nosotros como psicólogos y agentes de salud en tareas de prevención, promoción y atención de dichas mujeres, pero también en trabajo interdisciplinario con los demás actores ya menciones.
Asimismo, el CESAC cuenta dentro de su dinámica otros actores, responsables de diferentes aspectos como pueden ser:
»      Área Psicofísica: a través del departamento de psicología y psicopedagogía.
»   Área Salud: dada la demanda y el deterioro que se presenta, es importante que haya presentes médicos clínicos para facilitar la derivación, acompañamiento y seguimiento de las mismas a las diferentes áreas.
»     Área Social: una trabajadora social, quien además de todo lo que le corresponde llevar a cabo en su rol, puede facilitar recursos para trabajar de una manera más organizada e integral.
»     Acercamiento al medio: por medio de una operadora social.
»    Mujeres en situación de vulnerabilidad social, (violencia, prostitución, víctimas de explotación sexual).

Análisis del problema

Determinantes sociales, dimensiones materiales, humanas y simbólicas puestas en juego y sus transformaciones generadoras de sufrimientos.
Violencia es cualquier situación que por acción u omisión ponga en riesgo físico, psíquico o sexual a cualquier persona. Esto implica hablar de todas las formas de abuso que vulneran los derechos humanos, la vida, la integridad psicofísica, la libertad, el normal desarrollo de la personalidad y del mundo de relaciones.        
La violencia de género es aquella que se ejerce sobre las mujeres por el solo hecho de ser tales. Hay determinantes sociales, que se relacionan con  razones culturales, socialmente aceptadas, por las cuales se justifica, aún en forma inconsciente, la dominación de los varones sobre las mujeres. Es importante que comencemos a reconocer las diferencias entre ambos, pero que éstas no impliquen jerarquías.         
Las mujeres de esta zona se encuentran en situación de vulnerabilidad social, (violencia, prostitución, víctimas de explotación sexual). En tanto determinantes se puede pensar que un alto nivel de la población de esta zona es inmigrante proveniente de Perú, Bolivia, Colombia que huyeron de sus países a causa de la pobreza y la desigualdad social, como también se pueden encontrar inmigrantes internos, provenientes de diferentes provincias de la Republica Argentina.
Otro determinante a tener en cuenta dentro de esta población es que gran número de estas mujeres son inmigrantes e indocumentadas y que estas condiciones les quitan el poder de reconocer sus derechos como mujer y parte de una comunidad, siendo ocasión de exclusión y sometimiento.
Es muy importante el poder trabajar desde una gran diversidad de valores culturales ya que funcionan como límite en la toma de decisiones respecto de nuestra forma de vida.

a)     Contexto histórico:
Las mujeres están marcadas en la estructura familiar básica que en algunos países subdesarrollados todavía subyacen, por el Patriarcado en tanto dimensión simbólica. Esta es la autoridad del hombre sobre la mujer y sus hijas e hijos, usándolos como simples objetos de satisfacción de los deseos de los varones. Así llegan muchas de las destinatarias a nuestro país a las cuales se suman las nuestras, que sin ser menos viven las mismas situaciones.
Los distintos tipos de violencia que sufren:
  • Violencia Física:
    Es ocasionar dolor y daño físico, corporal. Ej.: guerras, terrorismo, homicidio, agresión (física), tortura, estupro, “punición” física de mujer / marido e hijos, muerte por inanición, enfermedades endémicas y las llamadas “sociales”, suicidio, contaminación de recursos naturales, adulteración de medicinas y alimentos, etc.
  • Violencia Económica:
    Es perjudicar a alguien en sus legítimos derechos económicos o situación económica, cuando se atenta contra la subsistencia, cuando se priva de legítimas ganancias o propiedad. Ej.: monopolización, explotación, esclavitud, defraudación, comercialización deshonesta, sobrevaluación, desfalco, tasar por defecto o por exceso (según el caso), especulación, robo, hurto, estafa, usura, soborno, extorsión, acaparamiento.
  • Violencia sexual:
    Es perjudicar a otros en razón del sexo. Ej.: discriminar, degradar o imponer roles a una persona por el sexo.
  • Violencia Psicológica:
    Es perjudicar a otros psicológicamente, mentalmente, moralmente o emocionalmente, perjudicar la unidad, coherencia o equilibrio interno del otro. Ej.: amenazas varias, imposición de ideologías, propaganda falsa o negativa, censura al conocimiento, desinformación, nihilización, imposición de formas de vida, de costumbres, etc.
  • Violencia Moral:
    Es aquella en que incurre quién es cómplice de cualquier forma de violencia en sus diferentes grados, aún cuando no esté directamente comprometido, se consiente o no hace nada por impedir la violencia, es también responsable por ella y sus consecuencias.
b)     Contexto socio – económico:
Esta situación en su dimensión material, se puede pensar como producto de décadas de un modelo de “desarrollo” económico de exclusión social, dentro del cual un gran sector de la población infantil, juvenil y muchos adultos que o se han quedado sin trabajo ya de grandes o que por razones sociales y de indocumentación se configuran como los más perjudicados por la desigualdad económica, la injusticia social y la creciente marginación de amplios sectores de nuestra sociedad. Nos encontramos así frente a miles de “menores”, que son víctimas de infinidad de desigualdades. Quienes a muy corta edad dejan de ser niñas para convertirse en madres o ser portadoras de alguna ITS.  Mujeres que pierden su condición de sujetos de derecho para  convertirse en objetos pasivos de intervención por parte del mundo adulto.
La situación que afecta a nuestras mujeres puede verse como el resultado y síntoma de una sociedad enferma por el individualismo y el consumismo, si combinamos las dimensiones materiales y simbólicas.
En este contexto, la actual crisis económica y social que afecta de una u otra manera a la mayoría de las familias, y en particular a aquellas en que los jefes o jefas de hogar no tienen trabajo, altera fundamentalmente la posibilidad de acceso al ejercicio de una ciudadanía plena: nos encontramos frente a familias enteras cuyos miembros ven fuertemente vulnerado el amplio abanico de derechos consagrado por nuestra Constitución Nacional. Y las principales víctimas de la crisis son, sin lugar a duda, los más débiles de la sociedad: los niños y niñas, los adolescentes, las mujeres, los ancianos.

Estrategias desarrolladas por alguno de los actores, sus representaciones y prácticas.
Las estrategias que desarrollaremos tendrán el fin de trabajar sobre la promoción, prevención primaria y secundaria a través de brindar información, orientación, formación y lograr una potencial desnaturalización de la violencia de género que sufren muchas mujeres que se acercan al centro.
Asimismo, se elaborarán estrategias que no son directas con la temática aunque si tienen su incidencia, como lo son el reconocimiento de la persona y la importancia de que todos los actores estén en conocimiento.
Las estrategias serán destinadas a ellas, las mujeres que sufren de violencia y concurren al centro, en conjunto con los actores intervinientes, tanto del mismo CESAC, como los que se encuentran en el Hospital Ramos Mejía y la comisaría, del área. Aunque en principio nos abocaremos al trabajo en el centro y con las mujeres que concurren a él.
Son Adolescentes  y Mujeres en situación de vulnerabilidad social, (violencia, prostitución, víctimas de explotación sexual), un alto nivel de la población de esta zona es inmigrante proveniente de otros países como de provincias argentinas y sabemos que dentro de esta población existe un gran número de indocumentadas. Es muy importante el poder trabajar desde una gran diversidad de valores culturales ya que funcionan como límite en la toma de decisiones respecto de nuestra forma de vida.
Este proyecto está orientado a promover un adecuado desarrollo de estas adolescentes y mujeres, apuntando al reconocimiento de su rol dentro de la familia, y desde ahí, en la sociedad. Trabajando sobre  el reconocimiento de sus derechos, ayudándolas a reconocer los riesgos que implica cualquier situación de maltrato.
Una vez logrado esto, trataremos de contribuir en el proceso de cambio, apuntando a una mejora en la calidad de vida. Desde la prevención primaria, educación y fortalecimiento de las destinatarias esperando poder lograr nuestro objetivo.
Entendemos que en la medida que estas mujeres puedan ir reconociendo sus necesidades, podrán cambiar la mirada sobre sí mismas, desnaturalizando aquellas situaciones a las que son sometidas diariamente, podrán ir fortaleciéndose, entendiendo la importancia que implica un cambio activo en su conducta, para alcanzar, de esta manera, una mejor calidad de vida.

DESDE Y POR ELLAS:
A través de la realización de un conjunto de charlas de orientación, pero no tradicionales, sino más bien siendo invitadas las mujeres a una rueda de mates. Al finalizar cada una de ellas, se procederá al armado de un taller en el que se articulará lo visto con diferentes técnicas y juegos.
Objetivos Específicos de las reuniones:
·               Generar la comprensión de los alcances del cuidado de la salud
·               Promover las buenas relaciones.
·               Consideraciones sobre el cuidado.
·               Problemáticas actuales de la mujer.
·               Mi identidad. Mi documentación
·               Con quién cuento en caso de riesgo.
·               Cuidado. Cuidarse. Tenemos derechos.
·               Aprendiendo a cuidarme y a cuidarnos.
·               Promover un fortalecimiento social a través de los antes multiplicadores.

Especificación operacional de las actividades y tareas
La prevención primaria la realizaremos trabajando con y para la población, se realizaran encuentros con las mujeres y cada uno de los encuentros, comenzará con una charla que girará en torno a un tema tomando en cuenta alguno de nuestros objetivos.
Al finalizarla, realizarán talleres con el objeto de promover acciones de sensibilización, concientización sobre la problemática de la violencia  de género y de los efectos negativos de esta violencia en la vida de las personas.
Reconociendo las distintas manifestaciones de la violencia; reflexionando sobre los estereotipos de género, pautas culturales y sociales basadas en la inferioridad o superioridad de cualquiera de los sexos, de manera preventiva.
La promoción también se aplicará, difundiendo los derechos de las mujeres, la legislación sobre el tema y vías para ejercer los mismos y brindando información sobre los recursos locales para la asistencia y el tratamiento de las temáticas.
Ya hablando desde la prevención secundaria, abordaremos los temas desde la actividad lúdica, aprender haciendo. Plantear problemas que desde otro lugar muchas veces serian difíciles de plantear. Pensar los problemas y situaciones desde un ambiente distendido y ameno, además que nos permita cuestionar y buscar alternativas de cambio sin miedos.
“Son técnicas que permiten a las personas, grupos y comunidades entrar en contacto más objetivo con la realidad de las personas y de los ambientes, que se pueda llegar a cuestionar dichas realidades y que se desencadene un auténtico proceso de aprendizaje, asistemático y mucho mas existencial-comunitario” (Miguel Caviedes, 1980).
Una vez desarrollada esta primer parte y con la idea de extender las estrategias fuera del centro y que también puedan participar de los talleres las mujeres que por diferentes cuestiones no pueden acceder al centro, sea porque no se los permite, no conocen o no tienen recursos, se promoverá en las mujeres participantes su desarrollo como Agentes multiplicadores.
Entendemos como Agentes Multiplicadores a todas aquellas mujeres, vecinas de la comunidad donde está dirigido el proyecto, que están en condiciones de detectar y acompañar a otras mujeres víctimas de riesgo o maltrato explícito,  logrando una tarea de prevención que se ve fortalecida por ser parte de la misma comunidad, generando así un lazo de confianza, y por lo tanto, mayor disponibilidad para transitar el cambio.
El trabajo de las mismas será dentro de su barrio, con su gente en conjunto con el centro, será un andamiaje, un canal de comunicación y sus fines serán:
- Sensibilización y concientización acerca de la extensión, gravedad y costos que los malos tratos ocasionan.
- Proporcionar la reflexión sobre qué es una pareja en la adolescencia.
- Promover el respeto y aceptación de las diferencias.
- Fomentar la expresión, comunicación y organización grupal.
- Visualizar diferentes situaciones de vulnerabilidad.
- Generar conciencia sobre la importancia del cuidado personal y mutuo

POR Y PARA ELLAS:
Con respecto a los actores intervinientes, realizaremos talleres de formación específica de Agentes de salud, una responsabilidad con la comunidad.
»       Compromiso y Disponibilidad
»       Claridad y lenguaje sencillo y directo
»       Centrar esfuerzos en el cambio de conductas de las destinatarias
»       Formación constante, búsqueda de alternativas para propiciar el cambio
»       Concientización de los agentes, respecto a la temática.
»       Información de procedimientos requeridos y brindar información a las  mujeres.
Esto se realizará a través de la producción de material educativo, de campaña, charlas informativas asistenciales. La creación de folletería y empapelamiento del centro con la información necesaria, permitirá se trabaje con el fin no sólo de la promoción y prevención primaria, sino también para la prevención secundaria, ya que en caso que no todos los actores deseen participar de las charlas o talleres, igualmente tendrán dicha información a su disposición.

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